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Cae la coraza

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Quizás sea la luna llena que me tiene un proceso de introspección, o la situación del país en donde vivo, o los muertos y heridos acumulados, o el susto del sábado en la Danubio, o quién sabe qué, pero tengo el alma en un hilo, siento que la coraza que me protege en momentos de crisis se está desmoronando.

Y no le tengo miedo a mis sentimientos, a mi tristeza, a mi humanidad, sé que lo necesito en momentos como este es darme cuenta de cómo van cayendo esos pedazos de la coraza uno a uno y no tratar de pegarlos ni recogerlos sino dejarlos caer hasta encontrarme con la crudeza de mis emociones, para aceptarlas, vivirlas, llorarlas, gritarlas y honrarlas.

Lo que me preocupa o me da miedo es que ese proceso usualmente me exige un espacio y un tiempo adecuado y en estos días de trabajos inflexibles, de emociones a flor de piel y de un país que pide a gritos atención es difícil encontrar ese espacio.

Es que además las emociones me invaden cuando y donde menos me lo espero, las ganas de llorar se convierten rápidamente en lágrimas que más que drenar, intentan borrar toda la crueldad, injusticia y el miedo que mis ojos han presenciado recientemente.

Siento que la mismísima piel se vuelve más frágil, más delgada y lo que separa mi esencia, mi alma, de todo lo que me rodea es cada vez más débil. Es que se me hace imposible mantenerme separada del entorno, me fundo con el todo que me rodea, incluso con la desesperación, el desasosiego y la desesperanza. 

Invito a todos mis amigos en Caracas a marchar mañana. Sé que muchos están cansados de hacerlo o consideran que con las marchas no logramos nada. Los entiendo, yo también me he sentido así.

Pero en esta oportunidad las circunstancias son distintas. Algo de lo que hemos venido haciendo desde el 12 de febrero está dando resultados. La cohesión y continuidad en las protestas tiene al Gobierno preocupado y con miedo, el régimen se tambalea. Solo así se explica la radicalización de la censura a los medios nacionales e internacionales, los ataques a verbales y no verbales a los funcionarios consulares y representantes de otros países, el empeño en perseguir y atacar a los estudiantes, a quienes protestan y a quienes los lideran, las amenazas de limitar el suministro de gasolina en las zonas “fascistas”, las amenazas de hacerle juicio en ausencia a los que protesten y limitarles la obtención de pasaportes, las torturas a las que se han sometido a nuestros estudiantes y protestantes.

Todas estas son algunas de las evidencias del miedo y desespero de este régimen. Es por eso que hay que mantener las protestas pacíficas (lo cual no significa inacción) y mostrarle a nuestros incansables estudiantes que Venezuela completa los apoya. La mejor manera de hacerlo es desbordar las calles mañana.

Cada uno de nosotros cuenta, cada uno de nosotros es un granito de arena y tenemos el compromiso de salir a demostrar nuestra inconformidad con todo lo que este régimen representa y a rendir un homenaje a los estudiantes y líderes que personalmente se sacrifican y exponen por recuperar a Venezuela, así como a los jóvenes caídos en estos días recientes.

Yo no puedo permanecer indiferente y estoy segura que ustedes tampoco!

Me Quito el Sombrero

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Este post comenzó como un status update de FB, para y por mi Chino. Pero resultó ser tan largo que decidí convertirlo en post.  

Chino bello:

Cada vez que te veo enfrentar un reto, dentro de mi corazón siento confianza porque te he visto superar algunos que a más de uno que conozco se le pararía el corazón nada más de pensarlo. Al mismo tiempo, siento un miedo gigantesco de que no lo logres, de que sientas que no eres capaz y que tu auto-estima, que aún está en proceso de curación, se lleve un golpe fuerte.

Aunque siempre escucho que debemos confiar en las capacidades de nuestros hijos, yo no puedo dejar de sentir miedo porque no puedo, ni quiero, olvidarme de tu historia personal, porque no eres infalible y porque los retos a los que te enfrentas son a veces bien rudos.

Pero siempre, siempre, me sorprendes y dejas maravillada. Porque puede que un día des uno o varios pasos hacia atrás. pero al siguiente me sorprendes con un salto agigantado hacia adelante. Y como te dije Michi, de eso se trata la vida, de mejorar y de crecer, de entender que si nos caemos, we stand up and keep going.

Yo quiero declarar mi admiración por ti, por tu fortaleza de carácter y espíritu, por tus ganas de aprender y de vivir, por tu capacidad para llorar cuando aparece un reto que pudo más que tu, tu humildad para decir “es que es me cuesta mami” pero tu perseverancia para levantarte y decir, yo sí puedo y voy a tratar de nuevo.

Yo estoy orgullosa de que conociendo tu historia personal y tus limitaciones, no decidas convertirlas en excusas ni muletas sino que decidas demostrarte a ti mismo, a mi y a todo quien quiera verlo, que tu vas siempre a dar lo mejor de ti y ese empuje te ha llevado a conquistar y lograr en tus 11 añitos de vida, cosas que muchos adultos no han podido alcanzar.

Keep going baby and remember to always shoot for the moon. Even if you miss, you’ll land among the stars.

Tu fan N°1.

Happy 11th Birthday Dear Son

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Como es costumbre cada vez que cumples años, me siento a escribirte para decirte que tu nacimiento es el milagro más preciado de mi vida. Escribo para agradecerle a la vida este encuentro de miradas, de almas, de vacíos y de amores. Porque no importa el número de años que haya pasado desde ese día en que me abrazaste como un corroncho y gritaste “Una amiga”, yo con frecuencia realizo que fueron tantas las cosas que tuvieron que suceder, que aún no deja de parecerme increíble. 

Cumples 11 esta vez mi niño amado. Aunque tu cuerpo y tus actitudes asomen ya los síntomas de la tan temida adolescencia, siempre serás mi niño.

Siempre serás mi niño para abrazarte, tratar de protegerte, acariciarte, consolarte, animarte y regañarte. Aunque tengas la energía y el entusiasmo arrollador de un joven, de un hombre, siempre serás el niño de mis ojos, mi Chinito, Michi, mi flaco, mi negrito bello, mi príncipe, mi pulga. 

Como hemos hablado mucho, este año de tu vida estará lleno de muchos cambios. Cambios que te marcarán, que continuarán forjando tu carácter, cambios en tu cuerpo, en tu voz, en tu piel, en tus gustos y en tus deseos. Yo quiero que vivas el proceso siempre abierto a ese cambio, siempre disfrutando y siempre sintiéndote afortunado de poder experimentarlos. Quiero que no te resistas, que sepas que el cambio es necesario para crecer, física y emocionalmente. Quiero que sepas que si Dios lo permite mamá estará allí cada uno de esos días lista para apoyarte cuando quieras una mano porque los cambios se sientan muy pesados para ti o para dar un paso atrás cuando quieras procesarlos en silencio o para bailar contigo y brincar en una pata cuando sientas que esos cambios son divinos. 

Quiero que sepas que por más inadecuado que te llegues a sentir, por más inseguro que creas ser, eres por sobre todo, amado y aceptado. Eres la razón principal de la felicidad y las sonrisas de unos cuantos a tu alrededor. Eres la fuerza que nos empuja a ser mejores, a cuestionarnos, a reinventarnos, a desaprender para poder aprender otra vez y eso te hace un tremendo maestro.

Feliz cumpleaños mi Chino hermoso, que este año 11 de vida venga cargadísimo de mucha salud, de muchas situaciones que te reten para que sigas creciendo y aprendiendo, de muchas oportunidades para amar, de muchas sonrisas y carcajadas, de muchas canciones que quieras cantar y bailar, de muchos momentos en los que te maravilles de lo impresionante del mundo, las cosas y las personas que nos rodean, de muchos gritos a Dios diciéndole que amas tu vida y amas a tu familia como los que te escuché gritar en nuestras vacaciones desde lo más profundo de tu ser y de mucha conciencia sobre lo afortunados que somos de tenernos. Por el amor no te preocupes, que de ese me encargo yo.

Te amo José Gregorio, GRACIAS por tanto y que Dios te Bendiga cada paso que des.

 Mamá.-

The not so ugly truth

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Ha pasado exactamente un mes desde que decidí tomar el control de mi salud comiendo de forma sana y haciendo ejercicio.

Para los que no me conocen tanto, he pasado casi toda mi vida con una relación dañina con la comida. La comida ha sido mi muleta, ha sido compañía en momento de soledad, premio en momentos de logros o de mucho stress o de mucho trabajo, analgésico en momentos de dolor. La comida ha hecho todo, excepto alimentarme de forma positiva.

¿El resultado?

Obesidad durante buena parte de mi vida, un cuerpo lento, hinchado, con dolores en las articulaciones (nada bueno con la carga genética de artrosis que traigo), problemas para dormir, gastritis, temor/odio al ejercicio (porque quien no ha tenido 30 kilos de sobra, no tiene la menor idea de lo que es ejercitarse con ese sobrepeso) y unos cuantos complejos relacionados con los kilos.

He pasado momentos en donde he adelgazado bastante, otros en donde ni siquiera traté de hacerlo y otros, como los recientes, donde tiré la toalla. Por alguna razón que no puedo entender, me convencí de que yo no podía controlar lo que comía. Es que a pesar de haber logrado adelgazar mucho en el pasado, me creí que nunca más podría hacer una dieta, que era imposible aguantarla y me convencí de que la comida controlaba mi vida.

¿Qué cambió?

Como nunca me resigné a ser gorda, comencé a investigar opciones de cirugía bariátrica, específicamente la manga gástrica. La idea de encontrar una solución casi mágica me parecía maravillosa y es una idea fácilmente comprable cuando se leen y ven fotos de resultados increíbles.

Pero la idea de hacerme una operación irreversible en la que perdería un 70% de mi estómago realmente me asustó. ¿Y qué pasa si en el futuro llegase a necesitar ese 70%?

Además de ese miedo, había otra consideración importante: mi esposo y yo queremos tener un bebé próximamente. ¿Cómo se relacionaban embarazo y cirugía? ¿Cuánto tiempo debía esperar entre una cosa y la otra? Esas consideraciones eran muy importantes porque ya tengo 38 años. Así que mis investigaciones me llevaron a unos cuantos foros en Internet.

Allí me encontré una mujer con características similares a las mías, haciendo las mismas preguntas que yo tenía. La conclusión es que se debe esperar por lo menos un año luego de la cirugía para quedar embarazada. Y hacerla después del embarazo era menos probable, porque quién en su sano juicio decide hacerse una cirugía electiva recién parida o en los primeros años de vida de un bebé.

Una persona le contestó algo parecido a esto: Con una dieta sana y ejercicio te puedes quitar los 30 kilos que te sobran, en más o menos el mismo tiempo en que los perderías con la cirugía bariátrica. Ahórrate los problemas de la cirugía y hazlo de otra forma.

Esa idea estuvo resonando conmigo por lo menos durante un mes.

Llegó diciembre y en una conversación relajada con mi esposo en una piscina, con copa y comida en mano, decidimos hacer algo por nosotros. Sin médicos, sin pastillas, sin merengadas, sin dietas mágicas, sin matarnos de hambre, simplemente comer balanceado, disminuir considerablemente las porciones, eliminar azúcar refinadas y casi todas las grasas, comer muchas frutas y vegetales, comer pocos o casi nada de carbohidratos en la noche y mover el cuerpo con mucha frecuencia. Los resultados no se hicieron esperar y en menos de un mes: 6 kilos menos él y 7 kilos menos yo, una energía impresionante durante el día, poca sensación de hambre física, ropa que estaba en el fondo del clóset ya la estamos usando.

¿Qué ha sido maravilloso de este proceso?

Retomar el control sobre mi cuerpo y mi alimentación me da una motivación que no puedo explicar, sino demostrar.

Caminar en la mañana. Nunca me había ejercitado antes de comenzar la rutina. La energía con la que paso todo el día es impresionante. ¡Es riquísimo! Gracias al Chinito por aceptar que no sea yo quien lo despierte, amapuche y acompañe en su proceso de alistarse para el colegio. Sin su ayuda, este plan de ejercicio sería realmente cuesta arriba.

¡Ha sido bastante fácil! He sentido hambre física muy pocas veces (y siempre porque alteré los horarios de comidas), he comido de todo (menos los enemigos principales de cualquier dieta que se precie de sana: azúcar refinada y grasas saturadas) y los antojos han sido MUY pocos (Nutella creo que siempre te extrañaré).

Sentir cambios casi instantáneos es realmente satisfactorio.

Comenzar a ponerme ropa que tenía años sin ponerme, zapatos que ya no aprietan, medias deportivas que no ahorcan a mis pies, es priceless!

Darme cuenta que la comida no calma las tristezas, ni quita el stress, ni me hace sentir descansada, me ha ayudado a enfrentar esos momentos en que he pensado recurrir a la comida como medicamento.

El apoyo de mis panitas en FB ha sido riquísimo y motivador, yo sé que ustedes están pendientes!

Así comenzó esta aventura que hoy cumple un mes de aniversario. Falta mucho aún, no solo en términos de kilos que perder, sino en términos de mi relación con la comida. Ha sido una vida completa de caos alimenticio, así que sé que tengo que trabajar en eso por mucho tiempo. Más o menos así como cualquier adicto en recuperación. Pero estoy segura que lo voy a lograr porque esta vez estoy acercándome a este problema con una visión distinta, con la madurez de los casi 40 (OMG!) y las ganas de eliminar la única razón que me aleja de sentirme 100% satisfecha con quien soy y estoy en este momento de mi vida.

p.d. Gracias totales a mi esposito, quien me ha acompañado en cada paso de este proceso, en cada caminata, en cada madrugonazo y en cada comida sana. Por ti esto se ha hecho mucho más fácil. 

2012 in review

The WordPress.com stats helper monkeys prepared a 2012 annual report for this blog.

Here’s an excerpt:

600 people reached the top of Mt. Everest in 2012. This blog got about 2,800 views in 2012. If every person who reached the top of Mt. Everest viewed this blog, it would have taken 5 years to get that many views.

Click here to see the complete report.

Se me quedaron pendientes algunos deseos del año 2012, pero como siempre asumiré que no eran los deseos que necesitaba por ahora, así que haremos un carry over al 2013.

Pero en lugar de pensar en lo pendiente, quiero agradecer al 2012 todos los aprendizajes que me trajo, las sorpresas maravillosas y por sobre todo las oportunidades de crecimiento. Y es que vivir en la Ciudad de la Furia, en tu primer año de matrimonio, con un hijo pre-adolescente, con un esposo que se estrena en la paternidad, trabajando full time en una petrolera y tratando de recuperarte de un duelo muy sentido es una mezcla de circunstancias bastante retadora. Pero aquí estamos señores, sobrevivimos, vivimos y disfrutamos el proceso, siempre aprendiendo, siempre creciendo, siempre amando intensamente.

Porque de eso se trata la vida, de amar cada segundo de ella.  De eso se trató este 2012 para mi, de una conciencia de amor plena, los 365 días que lo conformaron porque solo con amor y de la mano de Dios es que se avanza.

Gracias a cada uno de ustedes que forma parte de mi vida por inspirarme para recibir y dar amor. Gracias Dios por todos los privilegios de los que me has llenado. I just hope to be worth of them.

Cada vez que alguien me pregunta qué asuntos tiene que sanar un niño adoptado, o me afirma que el amor borra todo y que el abandono no deja huellas, o me asegura que un niño adoptado —hoy amado y lleno de bendiciones— es y siente igual que un hijo biológico, no sé si reírme, insultar, gritar o ignorar.

Hoy decidí explicar a esas personas, no que están equivocados porque eso no es realmente importante,  sino que por más que yo quisiera darles la razón, los hechos de estos últimos 6 maravillosos años de ser madre de JG, gritan todo lo contrario.

El abandono de una madre biológica, la separación violenta de ese olor, vientre, voz y calor que experimenta un bebé recién nacido, la sensación de llorar sin que lo atiendan o que no lo hagan tan rápido como lo hace cualquier madre biológica con su hijo recién nacido, de llegar a un sitio de voces, manos, olores, formas y sonidos desconocidos, la atención demasiado compartida con otros niños en las mismas condiciones, el estímulo no constante, el afecto cambiante y atípico, la ausencia de abrazos y caricias frecuentes, de elogios y bendiciones habituales, hace que un niño abandonado se sienta rechazado, no querido, no deseado, no merecedor de nada bonito, con una profunda soledad que le genera un miedo terror imposible de describir. Hace que se creen corazas para protegerse, que manifiesten su miedo con agresión y con rabia y los convierte en un manojo de ansiedades, inseguridades y desconfianzas.

Todas esas emociones, sensaciones, recuerdos y experiencias quedan grabadas en su memoria emocional; el trabajo que nos toca hacer a quienes decidimos acoger a esos pequeños en nuestra vida, familia y corazón es arduo, de hormiguita y por qué no, muchas veces frustrante. No se trata de soplar y hacer botellas, porque esa memoria emocional no se borra o sana con el solo amor incondicional de una familia adoptiva, ni con abrazos, besos, caricias y demostraciones constantes del valor de esa personita con heridas tan grandes. No se supera con una que otra sesión de terapia. Se supera con una constancia casi militar en todo lo anterior, con muchas sesiones de terapia con médicos y en casa, con sesiones de desahogo y luego de muchas pruebas a todos los afectos importantes. Se supera con un “darse cuenta” que no llega tan rápido y que cuando llega es muy doloroso y necesita atención.

El dolor no es solo para el niño que no logra articular de forma ordenada cuando le explica a su madre adoptiva, cómo le duele que su madre biológica lo haya abandonado y que ella tenía que quedarse con él a pesar de la pobreza o indigencia, incluso si eso significaba morir juntos (y le cuesta horrores hacerlo por temor a herirla a ella, la que sí lo ha recibido en su vida como el mayor y más inmerecido regalo de Dios). El dolor de la mamá adoptiva es también fuerte porque ella quisiera tener una especie de magia para poder resetear el disco duro que contiene esa memoria emocional, para evitarle a ese pequeño luchador todos esos sufrimientos. Lo que ella siente se parece a una señora tristeza vestida de impotencia, que se mete en lo más recóndito del ser.

Este breve resumen trata de responder esas preguntas a que me refería, esto es el prólogo de lo que un niño y una familia adoptiva tienen que sanar.  La buena noticia es que, aunque difícil y lento, se logra hacer porque Dios puso en este mundo a personas maravillosas que nos acompañan, a todos los involucrados, en el proceso de la sanación.

23 de octubre

Ya son 10 los que cumples mi amado niño. Cada cumpleaños que pasa celebro tu nacimiento, tu vida y el día cuando por fin un tribunal legalizó lo que Dios tenía escrito para nosotros.

Celebro tus sonrisas, tu manos gorditas, tus ojos achinados, tus brazos fuertes, tu corazón inmenso, tu cerebro rápido, tu energía incansable, tu maravilloso sentido del humor, tu capacidad de reflexionar como un adulto,  tu confianza en mi, tu sentido de justicia, tus ganas de probar y conocer cosas nuevas, tu paciencia cuando más la necesito, tu sentido de independencia, la forma en que brillan tus ojos cuando logras alguna meta o das lo mejor de ti, tu mirada profunda, tus deseos inmensos de ayudar, tu entusiasmo por la vida, tu sinceridad, tu capacidad de admitir cuando te equivocas, tu capacidad de liderazgo, tu sentido de pertenencia a esta familia de locos a la que Dios te envió, tu forma de ser sociable y atreverte a tanto, tu capacidad de anteponerte a las dificultades y tu decisión de amarme con todas mis imperfecciones.

También celebro tu terquedad, tus pie feísimos, tu cabello rebelde, tu llanto manipulador, tu impaciencia ante las pequeñas cosas, los retos que cada día me pones por delante, tu poco entusiasmo por la lectura,  las preguntas sobre tus orígenes que preferiría no tener que contestar, la forma que escoges para hacerle sentir a todos los que te aman que a nadie amarás como a mi, tu mecha corta, tu pre-adolescencia en plena ebullición, tu imposibilidad de aceptar de buena forma que no siempre tienes la última palabra, tu terquedad, tu piel fastidiosísima que ha tenido más pepitas que ninguna, tu sentido de independencia (si está aquí también) y tu necesidad de argumentar todo.

Celebro TODO, absolutamente todo lo que eres, haces, dices y piensas porque te celebro como ser humano con tus virtudes y tus defectos, con tus logros y con tus tareas pendientes, porque llegué a tu vida a quererte como las mamás debemos querer, sin condiciones y hasta ciegamente. Vine a acompañarte en el camino maravilloso pero retador de vivir, vine a demostrarte que aunque ella no “quiso quedarse contigo ni un día más después que naciste”, yo estoy y estaré contigo siempre, de cuerpo, mente y corazón.

Feliz cumpleaños mi niño, gracias por ser el mayor y más inmerecido regalo de mi vida.

Elogio de la Mujer Brava

Una muy querida amiga me envió este escrito de Héctor Abad Faciolince en donde elogia a Mujeres Bravas. Yo con toda honra me considero una mujer brava y en honor a mi y a todas las mujeres bravas que conozco y están a mi alrededor es que decidí postearlo aquí.

“Estas nuevas mujeres, si uno logra amarrar y poner bajo control al burro machista que llevamos dentro, son las mejores parejas. 
A los hombres machistas, que somos como el 96 por ciento de la población masculina, nos molestan las mujeres de carácter áspero, duro, decidido. Tenemos palabras denigrantes para designarlas: arpías, brujas, viejas, traumadas, solteronas, amargadas, marimachas, etc. En realidad, les tenemos miedo y no vemos la hora de hacerles pagar muy caro su desafío al poder masculino que hasta hace poco habíamos detentado sin cuestionamientos. A esos machistas incorregibles que somos, machistas ancestrales por cultura y por herencia, nos molestan instintivamente esas fieras que en vez de someterse a nuestra voluntad, atacan y se defienden. La hembra con la que soñamos, un sueño moldeado por siglos de prepotencia y por genes de bestias (todavía infrahumanos), consiste en una pareja joven y mansa, dulce y sumisa, siempre con una sonrisa de condescendencia en la boca. Una mujer bonita que no discuta, que sea simpática y diga frases amables, que jamás reclame, que abra la boca solamente para ser correcta, elogiar nuestros actos y celebrarnos bobadas. Que use las manos para la caricia, para tener la casa impecable, hacer buenos platos, servir bien los tragos y acomodar las flores en floreros. Este ideal, que las revistas de moda nos confirman, puede identificarse con una especie de modelito de las que salen por televisión, al final de los noticieros, siempre a un milímetro de quedar en bola, con curvas increíbles (te mandan besos y abrazos, aunque no te conozcan), siempre a tu entera disposición, en apariencia como si nos dijeran “no más usted me avisa y yo le abro las piernas”, siempre como dispuestas a un vertiginoso desahogo de líquidos seminales, entre gritos ridículos del hombre (no de ellas, que requieren más tiempo y se quedan a medias). A los machistas jóvenes y viejos nos ponen en jaque estas nuevas mujeres, las mujeres de verdad, las que no se someten y protestan y por eso seguimos soñando, más bien, con jovencitas perfectas que lo den fácil y no pongan problema. Porque estas mujeres nuevas exigen, piden, dan, se meten, regañan, contradicen, hablan y sólo se desnudan si les da la gana. Estas mujeres nuevas no se dejan dar órdenes, ni podemos dejarlas plantadas, o tiradas, o arrinconadas, en silencio y de ser posible en roles subordinados y en puestos subalternos. Las mujeres nuevas estudian más, saben más, tienen más disciplina, más iniciativa y quizá por eso mismo les queda más difícil conseguir pareja, pues todos los machistas les tememos. Pero estas nuevas mujeres, si uno logra amarrar y poner bajo control al burro machista que llevamos dentro, son las mejores parejas. Ni siquiera tenemos que mantenerlas, pues ellas no lo permitirían porque saben que ese fue siempre el origen de nuestro dominio. Ellas ya no se dejan mantener, que es otra manera de comprarlas, porque saben que ahí -y en la fuerza bruta- ha radicado el poder de nosotros los machos durante milenios. Si las llegamos a conocer, si logramos soportar que nos corrijan, que nos refuten las ideas, nos señalen los errores que no queremos ver y nos desinflen la vanidad a punta de alfileres, nos daremos cuenta de que esa nueva paridad es agradable, porque vuelve posible una relación entre iguales, en la que nadie manda ni es mandado. Como trabajan tanto como nosotros (o más) entonces ellas también se declaran hartas por la noche y de mal humor, y lo más grave, sin ganas de cocinar. Al principio nos dará rabia, ya no las veremos tan buenas y abnegadas como nuestras santas madres, pero son mejores, precisamente porque son menos santas (las santas santifican) y tienen todo el derecho de no serlo. Envejecen, como nosotros, y ya no tienen piel ni senos de veinteañeras (mirémonos el pecho también nosotros y los pies, las mejillas, los poquísimos pelos), las hormonas les dan ciclos de euforia y mal genio, pero son sabias para vivir y para amar y si alguna vez en la vida se necesita un consejo sensato (se necesita siempre, a diario), o una estrategia útil en el trabajo, o una maniobra acertada para ser más felices, ellas te lo darán, no las peladitas de piel y tetas perfectas, aunque estas sean la delicia con la que soñamos, un sueño que cuando se realiza ya ni sabemos qué hacer con todo eso. Los varones machistas, somos animalitos todavía y es inútil pedir que dejemos de mirar a las muchachitas perfectas. Los ojos se nos van tras ellas, tras las curvas, porque llevamos por dentro un programa tozudo que hacia allá nos impulsa, como autómatas. Pero si logramos usar también esa herencia reciente, el córtex cerebral, si somos más sensatos y racionales, si nos volvemos más humanos y menos primitivos, nos daremos cuenta de que esas mujeres nuevas, esas mujeres bravas que exigen, trabajan, producen, joden y protestan, son las más desafiantes y por eso mismo las más estimulantes, las más entretenidas, las únicas con quienes se puede establecer una relación duradera, porque está basada en algo más que en abracitos y besos, o en coitos precipitados seguidos de tristeza. Esas mujeres nos dan ideas, amistad, pasiones y curiosidad por lo que vale la pena, sed de vida larga y de conocimiento. 
Vamos hombres, por esas mujeres bravas!!!!!!!!!!!!!”

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