Venezuela Desahuciada

Antes que nada les pido disculpas anticipadas por este post. Porque lleva groserías y porque sé que podría herir sensibilidades nacionalistas, pero por sobre todo podría herir las esperanzas de muchos que han decidido no salir de Venezuela.  Yo me incluyo entre los que seguimos aquí, pero si les soy sincera no es por esperanza, es por razones más personales que cualquier otra cosa. No obstante, hago el disclaimer:  ver lo que sucede me duele al igual que a ustedes.

Hoy venía “tranquilita” (así dice mi chamo cuando se mete en problemas porque alguien lo provocó) en mi carro, feliz de ir camino a casita y en menos de 5 metros, vi 4 carros coleándose a todos los que veníamos tranquilitos haciendo nuestra fila mientras el semáforo nos avisaba que era nuestro turno de pasar.  Indignada, empecé a tocar corneta como una completa LOCA y traté de evitar que alguno de esos carros se pusiera justo delante del mio.  Creo que uno de los infractores se dio cuenta de lo intenso de lo que estaba sintiendo y decidió meterse detrás de mi carro.  Unos 5 minutos después me encontré con otra abusadora similar.

Toda esa situación me hizo darme cuenta que, so pena de que me llamen opositora o chavista, la raíz de todos nuestros problemas no está ni en la Cuarta, ni en la Quinta República. En mi humilde opinión, el origen de nuestros problemas está en lo abusadores que son y en lo vivos que se creen la gran mayoría de los venezolanos que habitamos este país. Porque estas cosas suceden con absurda e impresionante regularidad, y es así como escuchamos las quejas por la gente que circula por el hombrillo y hace más cola (si no lo han vivido hablen con los que tienen que transitar diariamente por los túneles de la Trinidad), oímos quejas de la gente que brinca de cola en cola o que si son tres personas juntas cada una hace un cola diferente, escuchamos y vemos cómo la gente bota basura en la calle, se queda callada cuando le cobran menos, paga 5 veces para poder llevarse 10 kilos de azúcar en lugar de los 2 a que tiene derecho por la escasez y PARE USTED DE CONTAR.  Y lo más triste es que nos jactamos de lo vivos que somos los venezolanos, de lo pilas que somos, ofendemos al que respeta las reglas y creemos que ese, en realidad, es un AGUEVONEADO.

Allí está la causa de nuestros problemas, piensen en cualquiera de los problemas graves que tenemos como sociedad y verán que muy probablemente el origen esté en lo que les comento.

Y lo triste del asunto no es sólo que nos reímos y jactamos de ser así, sino que perdimos hace tiempo la capacidad de asombro. Y lo digo porque, usando el mismo ejemplo de hoy, mientras toqué corneta como loca en señal de protesta, NADIE más lo hizo, como si la infractora era yo por protestar (con ruido, es verdad, pero lo otro que me provocó hacer fue detener el carro en el medio de la cola y bajarme a enfrentar al abusador pero les confieso que me acordé que la misma viveza hace que quizás ese coleado estuviese armado y dispuesto a pegarme un tiro o bien darme un carajazo).

Es así como nos acostumbramos a que así son o somos los venezolanos y pues ese fue el día en que nos rejodimos. Porque salvo por técnicas Hitlerianas, aquí no hay forma de arrancar de nuestra genética local ese cromosoma extra que causó TODOS los problemas de esta sociedad. Y como no propongo ni promuevo esas técnicas Hitlerianas (aunque siendo humana puedo decirles que hoy, en el calor del momento, las consideré como opciones) siento que aquí no hay más nada que hacer y que incluso para los que tengan esperanzas en la posibilidad de cambio, ese cambio requerirá mucho tiempo y ni nosotros ni nuestros hijos estaremos vivos para ver el resultado de cualquier iniciativa de enmienda.

Me dicen que hay que enseñar con el ejemplo y pues sí, estoy completamente de acuerdo con que así se enseña y que nuestro papel como padres es “socializar” a nuestros hijos para que puedan convivir armoniosamente con su entorno.  Así que con mi ejemplo y mis protestas le enseño a  mi hijo que a pesar de lo que ve a su alrededor, lo correcto es distinto a eso. Y lo hago para que crezca con valores e ideales socializados que le permitan en un futuro insertarse, sin traumas mayores, en un país distinto a este, lo hago para que no se acostumbre al caos generalizado en el que vive.

Soy dura y quizás puedan tildarme de negativa y anti-patriota, pero yo personalmente creo que estoy viendo la realidad con la cabeza y no con el corazón, es triste, claro que es triste, pero prefiero aceptarlo y saber a qué atenerme en lugar de sentarme a esperar cual Penelope el momento de un cambio que al menos estos ojos no verán llegar.

Por eso mi comentario de hoy en Twitter y en Facebook: Este país se jodió por la cuerda de abusadores que viven en el y quien crea que esto tiene solución está peladísimo!

p.d. notan algo raro en la foto? nadie se colea ni se mete por el hombrillo!

One thought on “Venezuela Desahuciada

  1. 100% de acuerdo doctora. Hace como un mes escribí un artículo así para el blog Sin el Chivo y Sin el Mecate. El problema no es Chávez, el problema es que tenemos una sociedad 100% corrompida, si ningún tipo de escrúpulos o valores. Lastimosamente hay que emigrar…

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