La palabras que no me atrevía a escribir

La edad ha sido uno de los temas por los que casi nunca me he preocupado, probablemente porque ha sido común escuchar que no aparento los años que tengo, porque hasta hace muy poco tiempo me miraba en el espejo y no veía signos de vejez.  Pero hay dos cosas que nos enfrentan con los años, ver crecer a nuestros hijos y tener que aceptar que nuestros abuelos y nuestros padres se van poniendo viejos.

La última me ha tocado de cerca este año (y antes de que me mate: NO MAMI, NO TE ESTAS PONIENDO VIEJA, es la abuela!). Mi abuela materna, la de la foto, ya tiene 81 años y se ha deteriorado, física y mentalmente, a pasos agigantados. No es fácil aceptarlo, creo que ninguno de sus tres hijos se ha dado cuenta. Ya no se ciegan, pero en el fondo de su corazón no lo pueden aceptar.

Y es que no es fácil ver que esa mujer que caminaba dos kilómetros al día, algo que yo jamás he hecho, tiene problemas para levantarse de una silla, que esa mujer que hasta poco hacía pasta casera para un batallón hoy necesita dormir mucho más que antes, que esa mujer que fue mi nana de lujo durante el primer año de mi vida y peleó a muerte con una paloma que le dió por hacer su gracia sobre mi traje blanco hecho por ella misma, hoy no puede recordar si se tomó o no una pastilla, que esa mujer que hasta unos años acompañó a mi abuelo durante un año con un cáncer terminal casi no escucha (pero  es tan terca que dice que oye perfecto!), que mi Mamma, como cariñosamente la llamamos todos, ya no está en condiciones de vivir sola y se ha visto forzada a admitirlo, aunque en voz bien bajita.

Y llega la noche y la ves ir a su cuarto y te preguntas si mañana estará con nosotros, te entra una culpa horrenda por haberte desesperado cuando te preguntó mil veces la misma cosa y te juras, probablemente en vano, que no volverás a pecar.

Pero lo peor es que inevitablemente te planteas algo con cuya materialización ni quieres pensar,  algo para lo cual crees estar preparado pero en verdad no quieres ni imaginar. Te toca aceptar que pasan los años y que no lo hacen en vano, que los momentos disfrutados y las lagrimas lloradas suman en tu calendario y en el de las personas que más quieres.

9 thoughts on “La palabras que no me atrevía a escribir

  1. Las que se atreven a ponerse calabazas en sus vestidos son las más sabias. Todo lo saben, lo han vivido, olido y si no lo descubrieron pues lo inventaron. Yo estoy seguro que ella sabe cuanto la quieren. Yo estoy en las mismas con mi abuelo Juan. Sentadito en su silla en pijama, poniendose viejo y cada día más, es cada día menos. Y creo que ellos saben que uno se desespera, que a uno no le provoca, que sí le provoca, que quiere estar, que no quiere estar, etc. Porque ellos ya pasaron por lo mismo con otra gente. Pero lo que queda es abrazarlos en cada momento que se pueda y decir “te quiero”. Mi abuelo que no es nada cariñoso ante cada “te quiero” me dice “en verdad que tú si eres feo vale”. Para allá vamos todos. No regrets. They know Ira, they know that love is around them.

  2. Tots, the tears that I tried so hard to hold back are now flowing.

    El vestido se lo hizo ella para el cumple 6 de JG, fue lo máximo verla así! Cuento con lo que dices: con que saben que los queremos y con que no me saludaste porque no me viste😉

  3. Oh por Dios que post! Ahora que estoy cerca de ser madre entiendo perfectamente lo que significan los abuelos, los mios estaban en sus 40 cuando yo llegue, pero mis padres y mis suegros estan en los 60 para la llegada de mi hijo, asi que cada dia rezo para que tenga salud y disfruten de lo que yo disfrute. A mis abuelos les tengo toda la paciencia que puedo y trato de recordar cada dia que la vida es un milagro no solo por mi hijo sino por ellos.

  4. Probablemente yo sea una de las personas más afortunadas del mundo, ya que vivi con mi Tachi (como llamamos a mi abuela por cariño) desde que naci y hasta los 15 años aproximadamente. Sigo siendo afortunado porque aunque no la veo a diario, y a sus 84 todavia se ve mejor que si nos metieran a ti y a mi en una licuadora y sacaran una mejor version de los dos. Asi que ni remotamente tengo idea de lo que tu o toto sienten directamente mas alla de lo que percibo a diario. Pero puedo decir, que siempre he pensado que de alguna manera seremos recompensados con comprension cuando lleguemos a viejos si somos comprensivos con nuestros viejos de hoy. Al final, es lo que les estaremos eseñando a nuestros hijos,que son quienes se encargaran de poner en practica esa comprension que les hayamos enseñado…

  5. Muy raras veces cuando llego al apartamento despuès del trabajo, enciendo la computadora; hoy lo hice y me llamò la atenciòn: “Las palabras que no me atrevìa a escribir”… y me vì a mi misma dentro de pocos años, porque los años pasan muy ràpidos… Hoy, joven aùn, con la mente lùcida y productiva y mañana… ¿? Es muy grato para mì leer tus palabras; aun cuando no nos comunicamos, a travès de ellas he aprendido a conocerte y repito, muy grato. Veo tu fotografìa y la del Chino y me alegra mucho saber que estàn bien y que ojalà hayas y hayan encontrado el amor pleno que necesitas. De pronto me sentì melancòlica, ya pasarà… Te expreso mis buenos sentimientos para ustedes y deseo su felicidad pero por favor “NO ME OLVIDEN”… Los amo. Auristela

  6. Carmen, gracias por tu comentarios, los abuelitos son en verdad divinos y hacen la vida de nuestros chamos más divertida, consienten sin miramientos y sin reglas, regalan chocolates a escondidas de nosotros los padres…en fin, que rico poder disfrutarlos.

    Novio, lo sé, trato aunque a veces no parezca de ejercer la comprensión lo más que puedo.

    Suegris, gracias por leerme. Usualmente se me da más fácil expresarme de temas intensos por esta vía que por la hablada porque soy muy llorona. A pesar de la distancia no la olvidamos, siempre hablamos de usted.

    Besos a todos

  7. Definitivamente dejar ir es lo mas dificil. Pero tu no estas en esa posicion aun. Disfrutala ahora, sacale el jugo, exprimela a fondo. El tiempo nos esta pegando a todos y no podemos hacer nada al respecto, no hay operacion que te sume dias de vida. Lo unico que uno puede hacer es vivir la vida riendo, feliz. Ayer viendo Greys Anatomy el Ex-Chief (se me escapa el nombre) dijo “Un paciente sano, es un paciente feliz”. Se feliz y has feliz a tu abuelita, eso la mantendra sana.

    Recuerda que no estas sola todos pasamos por esto queramos o no. Te presento a mi abuelita como yo la recuerdo: http://cronicasdelranchopower.blogspot.com/2010/04/no-me-digas-abuela-dime-abuelita.html

    Un abrazo de un nieto mas.

    • Me encanto tu post…estos dias han sido intensos, la pobre ademas se fracturo la cadera y esta en cama sin poder pararse ni siquiera para hacer pipi…en fin la vida a veces la pone complicada y no queda mas que tratar de darle animos y hacerla sentirse querida…

  8. Imaginate, cuando la octogenaria no es tu abuelita sino tu mamá… y tu igual tienes treintipico. No es fácil. Pero nadie dijo que lo sería.
    Sin embargo, y a pesar de las mil y un veces que discutimos a pesar de sus múltiples mini infartos cerebrales que yo no le respeto, nos amamos. La vida sin Muñe es un hecho, pero no puedo ni me lo quiero imaginar!

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