Todo es cuestión de actitud!

El trabajo ha estado intenso estos dos últimos meses, interesantes y llenos de aprendizajes sí, pero también llenos de stress, dead-lines, multi-tasking y muchas horas.

Me han tocado bastantes temporadas como estas en mi carrera profesional. La experiencia me indica que a medida que pasan los días, the hours and the stress take a toll on you, your body, your ability to concentrate and work efficiently and your personal time, but they mostly take a toll on your mood, your optimism and your self-motivation (perdón por lo portorra pero hay cosas que las siento en inglés!)

Y la pregunta de las mil lochas es qué hacer con todo eso, cómo cumples con todas las exigencias externas e internas (en mi caso las últimas pueden ser mucho peores que las primeras) sin perder la cordura y las sonrisas? Hoy me di cuenta que la respuesta es una sola: BUENA ACTITUD.

La realidad, los dead-lines, las presiones, el stress y el cansacio no pasarán sino que permanecerán o incluso aumentarán. Pero he comprobado que no es lo mismo sentarte a revisar un bloque de contrato con ganas de hacerlo, sonriendote y creyendo que lo vas a entender, que hacerlo quejándote, con la carra arrugada, viendo el reloj y con rabia porque preferirías estar en otro lado.

Y esto me lleva a otra cosa también importante y es que tenemos que aceptar las consecuencias de nuestras decisiones personales. Nadie nos obliga a estar en un trabajo, no se vale la excusa de “necesito trabajar” porque TODOS, por diversas razones, necesitamos trabajar. La razón económica no vale porque hay muchas formas de producir dinero pero también es decisión nuestra cómo hacerlo y qué trabajos estamos o no dispuestos a hacer.

Para dar un ejemplo: Disfruto y amo estar con mi hijo y como consecuencia de mi trabajo no puedo estar con él todo el tiempo que quiero. Pero es mi decisión no estarlo porque quiero tener ingresos suficientes como para poder darnos gustos, tener un trabajo que me de seguridad económica y sé que por ahora esta es la forma en que decido obtenerlo. Asimismo, disfruto como profesional el trabajo que hago, me reta en lo profesional y en lo personal.  Es por eso que, en términos generales, acepto que esa decisión de tener este trabajo me impide pasar todo el tiempo que quisiera con mi hijo. Pero es MI DECISIÓN así que, o acepto esas consecuencias con dignidad y con buena actitud, o mejor me largo y busco otro trabajo y acepto las consecuencias, buenas y malas, de ello.

Pero la vida es muy incierta y corta como para estar en el lugar que decidimos estar pero queriendo estar en otro.

Esto no es fácil, no siempre lo logro, pero es mi reto diario. Mi reto es asumir la responsabilidad de todo lo que me pasa y no quejarme tanto.  Es poder disfrutar lo que parece indisfrutable, porque al fin y al cabo todo depende del cristal con que lo vea, al menos en los efectos que tienen sobre mi.

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