Cambios

Los cambios, especialmente los no propiciados por uno mismo, son quizás una de las experiencias más aterradoras que podemos pasar como seres humanos.

Nos resistimos, lloramos, pataleamos, oponemos, preocupamos y molestamos. Tratamos de evitarlos a como de lugar, bien sea activa o pasivamente.

Lo triste del asunto es que como se trata de cambios no iniciados por nosotros, no hay nada que podamos hacer para evitarlos.

Sin querer sonar a libro de auto-ayuda creo que es importante que ante situaciones de cambio, e incluso ante cualquier situación que no podamos controlar, nos detengamos antes de reaccionar. ¿Para qué? para identificar lo que sentimos, para tratar de entenderlo y así poder tomarlo y asumirlo con madurez. Cuando simplemente reaccionamos nos llenamos de prejuicios, energía negativa e ideas agobiantes que en nada ayudan al proceso de cambio, terminamos agotados física, mental y espiritualmente.

No es que tengamos que ser robots o autómatas. Pero creo que podremos aceptar el cambio y tomar las medidas que tengamos que tomar para que podamos vivirlo sin muchos traumas, sólo si nos detenemos. Sólo si aceptamos que el cambio no es necesariamente negativo, si tratamos de buscar las oportunidades de crecimiento en ese cambio y si de alguna forma confiamos en que podremos salir favorecidos, es que podemos vivir el proceso de un cambio de manera constructiva. Es que no queda de otra, si el cambio viene, pues viene y punto. Autocompadecernos, sabotear o autosabotearnos no traerá nada positivo.

Es normal sentir miedo porque lo desconocido genera incertidumbre; es normal molestarse porque estamos erradamente convencidos de que podemos controlar todo lo que sucede, es más, nos creemos con el derecho a hacerlo; es normal entristecerse porque usualmente los cambios implican despedirse de algo y cerrar círculos a los cuales estamos apegados; es normal sentir desasosiego o ansiedad porque los cambios nos sacan de la comodidad de lo conocido y nos exponen a personas, cosas, lugares y situaciones nuevas donde quizás tengamos que demostrar lo que somos y lo que valemos.

Si hacemos un repaso de nuestras vidas veremos que desde el mismo momento de nuestro nacimiento nos enfrentamos a cambios y bien radicales. Las que son madres probablemente hayan leído que uno de los cambios más fuertes para un chamo es salir del calor y apretujamiento del vientre materno, a un mundo frío, donde te restriegan, revisan, miden, pesan, vacunan, etc. Sin embargo, estamos diseñados para adaptarnos a esas nuevas circunstancias, sólos o con ayuda. Porque el hecho de crecer y convertirnos en adultos no nos hace necesariamente autosuficientes para lidiar con ciertos cambios. Dependiendo de nuestras fortalezas y debilidades, de nuestras historias personales y de nuestro bagaje personal, puede que ante un cambio intenso necesitemos ayuda externa, de un familiar, de un amigo, de un hijo, de un sacerdote y en muchos casos ayuda profesional de un terapeuta, sicólogo o siquiatra. Y eso último no es porque seamos locos o tengamos problemas, sino porque hay cambios muy fuertes, muchas veces más de uno a la vez y no siempre tenemos las herramientas claras para caminar por ese cambio.

Así que cuando sientas que te cambian las cartas en medio del juego, take a deep breath, think and then react.

2 thoughts on “Cambios

  1. Este post te quedo genial! Siento que lo escribiste pensando en mi…

    Cambios fuertes…. Creo que se muy bien de que hablas…

    Lo malo es que a veces ese cambio es tan rapido que no da tiempo de poner pausa, pensar y despues reaccionar…

    Sometimes como va viniendo vamos viendo, otras veces si es posible pensar antes de actuar…

    Definitivamente no soy autosuficiente para lidiar con ciertos cambios… Menos mal que existen los psicologos y las amigas!!!

  2. Comai, siempre hay tiempo para detenerse a pensar y buscar la mejor forma de reaccionar. Puede que decidamos según venga la cosa pero eso es el resultado de habernos detenido y haber decidido hacerlo. Si nos dejamos llevar sólo por el calor del momento perdemos la característica más preciada del ser humano que es el raciocinio, lo contrario es actuar como los animales. Es difícil pero es la mejor manera de matenernos en pie. Tu lo has hecho siempre amiga, tanto que siempre has buscado ayuda. ILY

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