Desatención al Cliente

Buenas noches señor”. Esa fui yo, animada a pesar de ser casi las doce de la noche luego de un largo día de trabajo, volar a Barcelona, cena de trabajo y la horrenda expectativa de quedarte en el hotel Punta Palma y sola.

Burnoche”, lento, entre dientes, con cara de culo y evidente obstinación. Ese fue el amigo de la recepción del Punta Palma.

Así comenzó mi chequeo en el dreaded Punta Palma.

El individuo en cuestión por supuesto que jamás me vio a los ojos, jamás me preguntó cómo estaba, ni mucho menos dijo gracias o por favor en todo el proceso de chequearme. Me tiró un papel que asumí debía firmar, luego estiró la mano para agarrar la tarjeta de crédito que yo diligentemente ya tenía en la mano, troqueló el voucher –sip, todavía existen esas cosas– me tiró el voucher y entre dientes dijo firma y cédula, lo agarró, me entregó un control horrendo y ya. Sin hasta luego, buenas noches o gracias. Hizo lo mismo con las personas que venían conmigo.

En un momento del proceso me le quedé viendo la cara de culo, traté de verle los ojos y cuando lo medio logré, lo que encontré fueron vidrios y decían “que miseria mi vida y el trabajo que tengo”. Sólo por eso me compadecí unos segundos, pensé que este pana tenía que hacer eso todos los días de su vida, algo que evidentemente no lo entusiasmaba y para lo cual, claramente, no tenía vocación, aptitud ni mucho menos actitud.

Pero luego uno se pone a pensar y concluyes que el tipo seguirá haciendo eso y quizás cosas más fastidiosas si asume esa actitud. Señor por Dios, usted es la cara del Hotel Punta Palma ante la gente que llega, ¿a usted no lo entrenaron? Estoy segura que el amigo no conoce el término Atención al Cliente, cómo va a hacerlo si ni siquiera conoce algunas reglas básicas del buen hablante y oyente, tales como mirar a la persona que habla, usar un tono de voz adecuado, ni mucho menos normas básicas de educación como se dice gracias, por favor, a la orden.

Está bien que estés harto, está bien que el hotel sea una porquería –les contaré en otro post– que no te alcance la plata, que te hayas encontrado con huéspedes groseros y eso te desmotive. Lo que no está bien amigo es que te conviertas en un autómata, inhumano, mal educado, ni mucho menos que vivas y trates a la gente, a los clientes, con esa cara de miseria. Podrías darle gracias a Dios que tienes un trabajo, que llegamos a esta hora y no a las tres de la mañana, que te tocaron unas personas decentes para atender. Podrías por supuesto ponerle cariño al trabajo que haces, entregarle un poco de dedicación y entender que si trabajas con público tienes que sonreir, ser amable y saludar, sí amigo, saludar, decir por favor y gracias y mirar a la gente a los ojos, tienes que hacerlo.

Lamentablemente estas cosas pasan y no decimos nada, no hay nadie que escuche las sugerencias y lo más triste es que esto no es más que el reflejo de nuestro país. Lo que si te digo es que no voy a dejar de ser amable, de dar las buenas noches y las gracias, porque yo me rehúso a ser víctima tuya y del país. Yo me levanto todos los días con el ferviente deseo de disfrutar y aprender de todo lo que hago y que me pasa, incluso de las experiencias que no viviría si pudiese elegir. Modestia aparte pero sería bueno que fueses un poquito como yo!

2 thoughts on “Desatención al Cliente

  1. Ira, cada vez que te leo gozo un mundo, porque eres irreverentemente seria, tus cricas puntuales, son geniales, ya voy a ir a comprar el libro y segura estoy que me acordare de ti, besos y te quiero Leo

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s