Carta a mi amado tormento

Amado tormento de mi vida:

Tengo días observándote y me bastaron un par de ellos para detectar la causa de todos tus problemas, que se conviertieron también en mios desde el momento en que decidí quedarme aquí contigo.

Te has dado cuenta del vacío? Has notado alguna ausencia? Te has percatado de la dejadez y la indiferencia? No has sentido que falta mucho? Que no hay energía para hacer las cosas bien y para prosperar?

Me imagino que debes haber notado alguna de esas cosas pero probablemente le has achacado la culpa a otro, al que más habla, al que más echa vaina. Y no te juzgo, es hasta natural que así sea.

Pero en realidad, ese vacío y sus diversas manifestaciones y acompañantes no son más que síntomas de una gravísima enfermedad que padeces.

Te diagnostico que sufres de una enfermedad llamada: Mal de los Venezolanos Indolentes. Esos venezolanos son un buen grupo de gente que no entiende sus responsabilidades, que se toma todo como un juego, que lleva al extremo absurdo aquello de que hay que disfrutar, que no entiende que a un hijo se le enseña responsabilidad desde que es pequeñito y que no se enseña de palabra sino de acción. Tu enfermedad es un buen grupo de gente que se siente trabajadora y responsable porque se para temprano y llega tarde a su casa después del trabajo y no porque verdaderamente le pone el alma a lo que hace (si nos ponemos a ver el madrugonazo y la llegada tarde es culpa del tráfico!).

Ese grupo de gente es la causa de todas tus dolencias: mediocridad, abuso, comodidad, elegir la opción fácil independientemente de su legalidad o legitimidad, irrespeto a los demás, carencia absoluta de normas de convivencia ciudadana, apatía, falta de valores, corrupción e ideas retrógradas que políticamente tenemos que escuchar y sufrir.

Eso es lo que padeces mi amada y tormentosa Venezuela.

Me indigna que sea 12 de enero y todavía el país esté paralizado, que haya gente que luego de una larga y gravísima suspensión de clases no haya enviado a sus chamos al colegio el 10 de enero, que aún no consigo yogurt o chocolates caseros, que haya tiendas cerradas hasta quién sabe cuándo, que haya gente que no cumpla con sus compromisos porque no han regresado y mejor me detengo para no hacer muy larga la lista de conductas con la cual alguien se pueda sentir ofendido.

Lo triste del asunto es que no soy médico y lamentablemente no sé qué recetarte para que empieces a recuperarte. Pero estoy segura que no estás en fase terminal!

La Sorpresa

Es hora de cambiar la energía de los dos últimos posts y nada mejor para hacerlo que contarles de La Sorpresa.

Todo comenzó con esta tarjetita recibida junto con mis regalitos de Navidad:

Les confieso que soy 100% control freak, es decir, me enloquece no ser yo la que controla todo lo que pasa. Ergo las sorpresas no suelen ser los eventos favoritos de mi vida. Sin embargo, esta vez hice un esfuerzo ENORME y me aguanté. No empecé a preguntar o a ponerme ansiosa sino el día del evento. El novio se desapareció toooodo el día a preparar el asunto. Así que llegó la noche y me pasó buscando. Me estaba desesperando ya a más no poder. Pues mentira, nos montamos en el carro y me ha sacado un pañuelo para vendarme los ojos porque no podía ver a donde nos dirigíamos. Ahí fue que entré en una mezcla de pánico con desespero con ganas de terminar la cosa. Traté de detectar hacía dónde íbamos, midiendo los cruces y calculando las calles (freak les dije ok!). Todo lo calculé perfecto hasta la Cota Mil, el novio impresionado de que supe que estabamos en la Cota Mil. Pero luego me perdí. No conforme con eso, me hizo bajarme con los ojos vendados y caminar hasta el lugar, completamente entaconada y dando pasos mínimos! Les juro que es una experiencia horrenda! Gracias Diosito por darme todos mis sentidos en pleno funcionamiento.

En fin, me quitó el pañuelo y saben dónde estaba?

Esta es la casa de mi comadre! Pero transformada totalmente, no estaban los tres enanos jugando wii o corriendo, no había desorden, sino habían velas, muchas velas, orden impresionante, música divina y un olor maravilloso!

Luego del respectivo: “qué coño hacemos en casa de Rosalba?” me enteré que ambos confabularon y que mi maravillosa comadre le prestó su casa para que el novio me preparase una cena romántica para dos!

Fue divino, no me dejó hacer nada, ni servirme el vino. Cocinó y sirvió todo solito.

La comadre le dejó todo listo para servir la cena como se debía y como ella también es control freak, hizo esto:


La cena fue un asado negro de chuparse los dedos, con platanos a la miel, arrocito blanco y mazorcas dulcitas de maíz. Mi novio hacer el mejor asado del mundo entero:

Vino divino que me lo tomé casi yo todo y para completar mi postre favorito de la Danubio: Pie de Parchita.

La noche me encantó, fue una sorpresa inesperadísima y me confirmó que para todo lo demás hay Master Card.

Me siento afortunadísima por tener un novio tan detallista y una comadre tan bella. Los adoro a ambos.

p.d. este intento de cenicero fue lo más cómico de la noche (en la foto no se ve porque medía como 2 centímetros cuadrados)

Eternamente Insomne

Insomne, con unas ganas inmensas de dormir profundamente para escaparme de este miedo que me acecha y de esta realidad que quiero se convierta en un cuento de esos que se leen pero que no te pasan a ti.

Insomne, porque no puedo dormir cuanto tengo un peso en el pecho que me impide respirar bien, de esos que nacen del dolor más primitivo que puedes sentir.

Insomne, porque las palabras suenan lógicas y racionales pero mi alma se rehúsa a entenderlas.

Insomne, porque tengo horas luchando absurda y desesperanzadamente con el ciclo “natural” de la vida que dice que naces, creces, vives, a veces te reproduces y mueres.

Insomne, porque no me acuerdo porqué es que no podemos vivir eternamente de cuerpo y alma en este mundo, porqué es que no puedes quedarte, porqué es que no podemos quedarnos así sin más.

Insomne, porque justo cuando pensaba que había aceptado la única verdad inexorable de la vida, me di cuenta que no fue así y que simplemente me había escapado.

Necesito huir otra vez, déjame soñar con tu eternidad.

Un poco de vida para mi Mamma

Ya está anocheciendo, estoy sentada al lado de tu cama en la clinica vigilándote el sueño y el torpe respirar. Ni siquiera el oxígeno y la máscara infame esa hacen que respires tranquilamente. Duermes y cada tres o cuatro minutos involuntariamente flexionas la pierna, la derecha, justo del lado donde te volviste a fracturar la cadera.

He tenido que salirme un par de veces para llorar, porque este rato ha estado lleno de sensaciones demasiado intensas, sensaciones inexplicables, un torbellino de recuerdos.

Hoy te estoy viendo morir, ya lo dije en voz alta y ahora lo escribí. Aunque me digan que te quedan de tres a seis meses, yo sé que te estas muriendo, sé que tu espíritu está recorriendo ya el camino hacia Dios y que simplemente el cuerpo, quizás por lo artrítico, no le lleva el paso. Pero sé que lo alcanzará pronto y espero -jamas pense que diria esto- que el pronto sea muy pronto. Porque sé que sientes dolor y porque estar tirada en una cama, con la cabeza loquita y las células minadas de cáncer y dolor no son vida para ti.

Vida mi Mamma amada, fue la que viví contigo. Vida me la diste a mi cuando pasaste los primeros nueve meses de mi vida cuidándome mientras mi mamá trabajaba. Bordándome. Cocinándome. Tejiéndome. Peinándome. Consintiéndome. Enseñándome canciones infantiles italianas mientras tendías la ropa. Vida fue dormir siestas en la tarde luego del almuerzo. Ir al Aruflo a caminar con Junior y comprarme helado, pan dulce o ricko malt. Fue enseñarme, y casi siempre ganarme, cuando jugábamos a Scala 40. Fue enseñarme a leer como una pro antes de los 6 y a escribir corrido con letra de colegio de monjas. Vida fue enseñarme a hacer una salsa napoles divina y no aceptar que la alumna superó a la maestra. Fue recibirme un par de meses en tu casa para que pudiese hacer una dieta sin las chuches de mi hermano, hacerme el desayuno, recogerme cuando el autobus me dejaba en la puerta de tu casa. Nuestra vida fue saberme siempre tu nieta preferida por ser la única hembra y la primera. Vida fue tu cara de orgullo cuando me gradué en la universidad y cuando me fui de postgrado. Vida es lo que se ve en la foto más bella de mi matrimonio, una tuya y mia. Vida es la dedicatoria secreta hace muchos años en el recetario más viejo e italiano que tienes para que cuando te mueras no haya dudas que es para mi. Vida fue tener el privilegio de ir contigo a Italia luego de decenas de años a visitar tu casa de niñez, la tumba de tu madre, tu padre y tu hermana. Fue verte la emoción al poder conocer y abrazar a tus únicos sobrinos.

Todo eso fue tu vida Mamma bella, fueron muchas cosas más por supuesto pero esta es la corta lista que se me ocurre mientras te veo respirar con tanta dificultad.

Aquí sentada elevé unas oraciones formales por ti. Le encomendé tu alma a Jesús y a la Virgen. Les dije que estás lista para partir, que este cuerpo achacoso y estás células cancerígenas ya han hecho su trabajo desgraciado.

Te amo mi Mamma bella. Tengo el corazón tristísimo, fuiste la abuela más entregada y amorosa que he conocido. Eres la mujer más dulce y fuerte que he conocido. La cocinera más intuitiva y divina. La mujer más bella física y espiritualmente.

Fuiste mi Mamma y hoy te dedico estas líneas y recuerdos cargas de vida porque me duele mucho verte morir.

Soup for the Soul

Hay momentos que son como caricias para el alma, la refrescan. Son momentos llenos de inocencia, de emoción genuina y verdadera, de alianza y de amor.

Como saben mi Chinito pasó los primeros cuatro años de su vida en un orfanato. Casi toda su permanencia allí la vivió junto a un amigo (un HERMANO como ellos se llaman). Estuvieron cuna con cuna, juguete con juguete, silla con silla durante casi cuatro años. Lo que el uno no podía ver bien (el hermano de JG tiene dificultades de visión) el otro se lo contaba, lo que el otro no podía contar bien (JG no lograba hablar tan bien) el otro lo narraba con una exactitud y habilidad verbal impresionante. Era un poema verlos juntos, se complementaban como el Yin y el Yan.

Gracias a Dios, ambos tuvieron la dicha de encontrar una familia que los acogiese y ambos hicieron y hacen dichosas a esas familias. Uno pensaría que el afecto cede con el paso del tiempo y que los recuerdos se harían cada vez más borrosos. Pero sólo ellos conocen la fuerza y la potencia de lo vivido juntos.

A sus padres nos toca la tarea de generar encuentros. Nos habíamos portado malísimo porque con la corredera de la vida ya tenían dos años sin verse. Pero el nuevo año vino con la emoción de un reencuentro, de un abrazo profundo y de una ansiedad por verse que nos traía locos.

Nosotros brindamos con ustedes niños preciosos, que Dios los bendiga y siempre los mantenga unidos.

Gracias a ti mi Dios por darme un puesto VIP como espectadora de tus acciones.

Gracias miles!

A todos ustedes que nos ayudaron con la fiesta de Navidad de tres casas hogares. Comenzó como una fiesta para los 32 chamos de Asoprogar y se extendió a tres casas hogares más para compartir con casi 100 chamos.

En nombre de todos los chamos y del mio propio les agradezco de todo corazón las contribuciones de dinero, de cosas y de tiempo que cariñosamente nos dieron.

Que Dios les retribuya su apoyo con salud y prosperidad.

Aquí pueden ver las fotos