Vuelve Cristo a padecer

Mamma querida:

Quisiera creerme las palabras que digo en voz alta
Quisiera tener la inocencia o la aceptación de un niño de 8 años
Quisiera sentir que esto en verdad va a pasar
Quisiera aceptar sin rebeldías que tenías que morirte
Quisiera tener la sinceridad de reventar en llanto dos minutos y luego calmarme
Quisiera tener la certeza de que estás bien
Quisiera ser como el Chinito que apenas llegó al cementerio comenzó a llorar porque ya no te tendría más nunca y se calmó al escucharme decir mis verdades mentirosas: Hijo, a ella siempre la tendrás, ella siempre estará en ti.

Te quiero bellísima.

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Una fuerza especial

Viernes en la noche después de una semana llena de rollos domésticos y viaje a Maturín incluído.

Tres botellas de vino entre tres, así que al menos una me la tomé yo.

A dormir a la 1.30 am.

Suena despertador a las 6.45 am del sábado para ir al tennis con JG.

El cuerpo dice que tiene sueño pero mi mente solo piensa en ser una tennis mom los sábados y le dice al cuerpo aquí te va una súper energía que el cuerpo no se cree.

Por qué? De dónde sale? Luego de una hora preguntándomelo lo vi clarito.

Me pierdo ser una tennis mom en la semana, me pierdo la cola y la corredera de llevarlo y traerlo de la que muchos se quejan. Alguien más lo lleva y lo trae, alguien más se fastidia esperando que terminen las clases en la semana, alguien a quien secretamente hasta envidio.

Así que poder verlo a él solito con su profesor raquetear, aprender, correr y ser él no tiene precio, me reconforta el alma y esa es la fuerza que me mueve, una fuerza especial que solo te da la maternidad, lo demás es puro cuento.

Y me doy cuenta que no me quejo de perderme lo que me pierdo porque tengo esta oportunidad de madrugonazo sabatino en el cual puedo ser una tennis mom y sin colas!

Este es mi blog y escribo lo que me venga en gana (warning: post crudo)

Casi siete meses y aunque ya no lloro a cada rato y no te tengo en mi cabeza las 24 horas del día, hay momentos como el de hace un rato.

Lista para cruzar la calle veo una viejita a quien su hija la llevaba agarradísima por el brazo no fuese a ser que la viejita cruzara cuando no le tocaba.

Mis pensamientos inmediatos me hacen darme cuenta que cada vez que veo a una viejita en la calle, me acuerdo de ti, te imagino en la calle buscando algo en el mercado o caminando hasta Chacaíto como loca tu sola a cobrar la pensión italiana o cualquier otra cosa de esas que te inventabas para mantenerte activa. Imagino y hasta rabia me da porque tu perfectamente podrías estar viva y continuar activa.

Termino de cruzar la calle, subo escaleras hacia el hall de ascensores, me paro en medio de no menos 20 personas y una imagen que quiero borrar me invade en señal multicolor y tan real como se ven las cosas en las TVs LED y HD, esas arrechísimas que venden ahora.

Tu sentada en tu cama, luchando por respirar, con la piel azul, pegada a la piel, con mirada perdida y vidriosa, tus hijos y yo acompañándote, hablándote, tocándote como tratando de que hicieras contacto con este mundo. Segundos pasan entre cada bocanada de aire, con el alma en vilo -las nuestras- esperando la próxima bocanada de aire, hasta que la próxima nunca llegó.  

El grandísimo coño de la madre.

Ayudemos a los Chiquiticos de Fundana

 

Fundana es sin duda la ONG más importante de mi vida. Ellos cuidaron a mi Chinito durante los primeros cuatro años de su vida y por eso les estaré eternamente agradecida. Fundana necesita nuestra ayuda para comprar las listas de útiles de los Chiquiticos que allí viven. Avísenme si les da flojera ir a comprar las cosas o si no tienen tiempo, yo los ayudo. Cualquier ayuda es bien recibida.

Madhouse!

– Tres caídas de fase eléctrica en menos de 48 horas con los respectivos trasnochos reportando la falla y esperando que levantasen la fase y la preocupación de que hay algo raro en el sistema eléctrico.

– Falla en tubería del tanque de agua con los respectivos cortes y ahora vaciado de tanque para repararla.

– Falla en secadora que no se ha podido arreglar por el problema de las fases.

– Falla en puerta del estacionamiento que no solo nos dejó encerrados por una hora sino que ahora se dañó por el problema eléctrico.

– Un solo carro funcionando porque el otro lleva ya tres días en el taller con un problema en la tubería de frenos.

Todo esto luego de una semana de habernos mudado (ergo tenemos un montón de cosas pendientes) y en medio de una rutina semanal de un niño que debe ir al cole y hacer tareas y adultos con responsabilidades de trabajo.

Cualquier parecido con la realidad de un manicomio es pura coincidencia.

Suena espantoso e increíble pero así ha sido nuestra vida desde el domingo a las 10 pm cuando nos disponíamos POR FIN a sentarnos a ver una peli en nuestro recién estrenado estar.

Ayer corrí, me estresé, compadecí, preocupé, etc, etc, etc. Porque con ese panorama si no estaba retrógrado el sistema solar completo, mi alma seguro que lo estaba.

Hoy mi alma y yo nos sentimos mejor. No porque hayan cambiado las circunstancias sino porque cambiaron los pensamientos.

Hoy me desperté agradeciendo.

Agradeciendo porque tenemos una casita que tiene esos problemas, porque cuando me fui a dormir anoche tenía un hermoso chinito en medio de la cama listo para compartir su calorcito (y patadas!) con nosotros, porque esta mañana mi niño y nosotros teníamos un desayuno listo, porque me pude ir a casa de mi mamá a bañar y eso es bien cerca, porque tengo dos piernas nada esbeltas, pero perfectas, que me trajeron caminando a mi trabajo en apenas 10 minutos y en una ruta llena de árboles, sol y brisa matutina, porque la ropa será lavada y secada en casa de mi mamá, porque esta mañana tenía a mi lado un compañero con quien pude coordinar la logística del día y con un carro que pudo llevar sin problema al Chinito a su cole. Me desperté agradeciendo porque estamos vivos, porque tenemos salud, porque tenemos casa y porque todos los problemas que ayer me agobiaban se solucionarán.

Suena a consuelo de tontos pero en un país con 40 asesinatos oficiales cada fin de semana, un desempleo galopante, una pobreza cada vez más crítica y en un mundo con hambruna, sequías, guerras y desgracias naturales, yo me siento sinceramente afortunada.

O Sole Mio

Días sin bloggear porque he estado ocupadísima con la mudanza (por fin!) y porque la inspiración está bien baja. No es falta de material sino que creo que estoy tan movida con todo que como que prefiero dejar que todo pase y luego poner en palabras las emociones.

Los sueños no han faltado, uno me marcó. Soñé una vez más con mi Mamma bella. La soñé como siempre la sueño desde el día en que murió, la sueño como está: muerta. Esta vez no estaba flotando como siempre sino que tocaba el piso. Tampoco me habló. Solo nos abrazamos y todavía puedo sentir su cuerpo entre mis brazos. Nos abrazamos y cantamos a todo gañote: O Sole Mio.

Esa canción tiene un significado especial. Mi Mamma solía cantar y silbar todo el tiempo, ella era una mujer feliz. Entre las canciones que amaba estaba O Sole Mio. Es por eso que el día que murió mientras tenía sus manos en mis manos, se la tarareé al oído, quería que los sonidos especiales de su vida la acompañasen al iniciar el viaje a la eternidad.

Mis sueños con ella son particularmente vívidos e intensos. Yo espero que este haya sido una señal de que está ante el sol, llena de luz y calidez. Y porsia este domingo le llevé unos girasoles bellísimos, tan bellos con ella siempre fue.

Aquí se los dejo por si les provoca.