Navidad, Navidad, Dulce Navidad!

Pues ya se acerca y hay que ponerse pilas con las compras navideñas! Ayer estuve en el Lido y las canciones navideños sonaban a todo volumen.

Mi nueva socia Lety y yo, estamos preparando todo para vender algunas cositas navideñas para los consentidos de la casa. Vamos a tener Pijamas, franelas y baberos navideños. También vamos a tener algunos juguetes que o no se consiguen (cosas de Nerf para las que tienen varones!) o que aquí las venden a precios absurdos como Legos. Quería avisarles para que se vayan preparando y para que me avisen si hay algo que quisieran que les traigamos. Avisen por aquí, por FB o por ira.vergani@gmail.com. HOHOHOHO!

No lo vi venir

Pasas unos 32 años de tu vida diciendo que nunca vas a tener un perro. No porque no te gustan sino por el trabajo y el compromiso que implican.

Te conviertes en madre y resulta que tu hijo ama pocas cosas tanto como a los perros. Te ruega por uno, comienzas con no rotundos pero con los años te das cuenta que un perro podría ser un buen compañero para él y podría enseñarle unas cuantas cosas importantes de la vida.

Comienzas a considerar la idea del perro pero con algunas condiciones. Tu hijo sigue deseándolo, conoces perros panitas hasta que una día las condiciones son menos y cuando menos te lo esperas, pues te decides y dices ok.

Eso me pasó hace como un mes y la ocasión del cumple de JG era perfecta para el regalo.

Esa pulguita llegó a la casa el domingo y ya se robó los corazones de todos. Lo más grave es que se robó el mío big time y me doy cuenta que me metí en camisa de once varas.

Hoy amaneció enfermita, tiene un virus que en su raza y edad podría ser fatal. Está en tratamiento y los próximos dos días son críticos.

Mientras, hoy la aguanté todo el tiempo en que le pasaron sus medicamentos, llamo a mi casa a preguntar por ella, y pare usted de contar. Son cariños que se te meten adentro con una rapidez absurda. Son afectos humanos independientemente que los reciba una perrita.

Mejórate Cindy que ya tu eres parte de nuestra familia.

Promesas vs. Garantías

Cumples 9 años y como es costumbre necesito escribirte. La palabra promesa se viene a la mente e inmediatamente me dan escalofríos y algo me dice que no quiero prometerte nada porque las promesas se las lleva el viento.

Podría prometerte ser una madre perfecta, pero no puedo porque estoy llena de imperfecciones.

Podría prometerte no gritarte más nunca, pero tengo unos genes que lo harían imposible.

Podría prometerte estar contigo siempre, pero Dios me ha enseñado que para morirse solo hace falta estar vivo.

Podría prometerte que nunca te faltará nada, pero las necesidades son tan subjetivas y los inventos tantos, que estoy segura que no cumpliré.

Podría prometerte nunca defraudarte, pero sé que serás tan grande, que necesariamente esperarás y querrás más de lo que yo podré dar.

Podría prometerte que te dejaré perseguir tus sueños sin advertirte los riesgos y sin hacerte sentir atado a mi, pero mi amor es tal que no me apena reconocer que buena parte de mi felicidad depende de ti.

Lo que sí puedo es garantizarte que aunque imperfecta seré la mejor madre que puedo ser, continuaré haciendo todo lo posible para aprender, para asesorarme, para leer, para conocer tus necesidades, tus fortalezas y debilidades y acompañarte en todos los caminos en que me quieras incluir.

Puedo garantizarte que, además de ascendientes italianos, mis gritos evidencian que quiero lo mejor para ti, que te quiero enseñar incluso cuando te pones tan terco como suelo ser yo y que cada uno de esos gritos va cargado de un amor incondicional que necesita llegar a ti incluso en altos decibeles.

Puedo garantizarte que el hilo invisible sí existe y así me muera yo, o tu; o me vaya yo o tu; o mi memoria deje de funcionar o la tuya (por muy poco probable que sea); ese hilo infinitamente largo y fuerte unirá a nuestros corazones siempre por lo que nunca te sentirás sin mi.

Puedo garantizarte que te daré todo lo que necesites y es muy probable que cuando seas viejo te sientas lleno de las cosas realmente importantes.

Puedo garantizarte que aunque te defraude siempre te sentirás amado incondicionalmente, sentirás que te quise, así decidas, por ejemplo, ser abogado (espero que no leas esto antes de graduarte de la universidad porque como te digo constantemente, ser abogado no es una buena elección). Te sentirás querido pase lo que pase, incluso cuando tu mamá no pueda entender la mitad de las cosas que le digas, porque te lo repito, serás grande hijo mío y me vas a dejar el pelero.

Finalmente, puedo garantizarte que aunque dependa de ti y vaya a ser la mamá gallina que te advierta de todos los peligros, seré la primera en apoyarte, en decirte que seguro lo harás de maravilla y te acompañaré al punto de partida de cualquier carrera o maratón que decidas correr Seré siempre tu fan número uno con obsesión y ceguera, con el pito más escandaloso y la pancarta más grande, porque así queremos las madres.

Amado José Gregorio, si bien no pude regalarte la vida, te regalo la mía y todo mi amor incondicional para que siempre, siempre, sientas que fuiste el más deseado y amado de todos los hijos del mundo. Feliz cumpleaños mi Chino y gracias por existir.