La culpa no es de la Iglesia… o si?

ADVERTENCIA: SE HA DETERMINADO QUE LEER ESE POST NO ES APTO PARA CATÓLICOS A ULTRANZA

A veces me auto-censuro cuando escribo aquí por aquello de que mi blog no es anónimo y todos saben quien es mi hijo, así que en aras de protegerlo me reservo algunos comentarios para conversaciones privadas con amigos.

Pero hay otras veces en que quiero compartir mis pensamientos y sentimientos, bien sea porque necesito desahogarme, o porque quiero crear conciencia de algo, o porque quiero saber lo que piensan ustedes.

Pues bien, esta vez se trata nuevamente de la Iglesia Católica. Les advierto que el tema religioso estará probablemente en la palestra en los próximos meses porque el Chino se está preparando para la Primera Comunión y pues tenemos que ir a misa y yo tengo que ir a unos retiros una vez al mes.

Sí, leyeron bien, él hace la Primera Comunión pero su mamá es la que tiene que ir al retiro. Los papás no están invitados ni son requeridos en los retiros. Primer error en una sociedad como la nuestra, por muchas razones: porque muchas mamás trabajamos, porque los papás son muy importantes en la formación de los hijos, porque la crianza de los chamos es un trabajo en equipo y porque si papá y mamá no están alineados se pone la torta.

A lo anterior hay que sumarle el horario de los retiros: una mañana de un día de semana. De ilusa yo pregunté: “Disculpe, y cómo hacemos las mamás que <osamos – eso lo pensé pero me lo calle> trabajamos?” “No se preocupe, para las que trabajan hay uno los jueves a las 4 p.m.”  Mi cabeza: ¿???¿¿¿¿¿???¿¿¿¿, YOU’VE GOT TO BE KIDDING ME. “Sí claro mucho mejor” (no queda de otra cuando quieres que el niño pueda comenzar el dichoso curso de preparación).

Total que me fui al de la mañana porque para llegar a las 4 p.m tendría que salir de la oficina a las 2 p.m. y eso sí que es complicado, mientras que si llegas tarde es más solucionable. Paso tres horas allí (más el tiempo de ir y venir) y solo media hora valió la pena (la meditación o clase del Padre I. fue extraordinaria). Pero para rezar el rosario y repetir letanías como “Torre de Marfil: ruega por nosotros. Taza de oro: ruega por nosotros”, que Dios me perdone, pero yo me quedo en mi casa o en mi oficina. Si a eso le sumas la “charla” que dio una catequista explicando que para Dios todo lo que hacemos cuenta, GIVE ME A BREAK. Y lo digo así porque saben el ejemplo que dio? Este: “Ustedes saben que uno a veces se deprime y se pone mal porque por ejemplo uno se fajó preparando un almuerzo divino y pasó dos días planchando un mantel bellísimo y resulta que ellos se lo comieron en 10 minutos y se fueron corriendo y ni cuenta se dieron. Bueno aunque para ellos eso no sea importante, Dios si ve esos detalles” KILLLLLLLLLL ME PLEASE.

¿Tengo que explicar mi indignación? Estoy segura que no, pero I must.

Señora déjeme explicarle, usted vive en un país en donde matan a 50 personas en Caracas en un buen fin de semana, en donde una gran parte de la gente se tiene que parar a las 4 ó 5 a.m. para preparar loncheras, alistar a los chamos, dejarlos a tiempo en el colegio y llegar puntual al trabajo en el que a muchos les pagan un sueldo que no alcanza para ni siquiera comprar la cesta básica, que dicho sea de paso, está conformada por productos más escasos y preciados que los diamantes negros. Usted vive en un país donde mamás tienen que trabajar no por deseos de superación profesional sino porque hacen falta mucho más que dos ingresos para mantener una familia en este país y, en consecuencia, no hay mamá que se pase dos días, ni siquiera dos minutos, planchando un mantel, porque vamos en góndola si ponemos un individual plástico.

Para Dios cuentan muchas otras cosas de las que afortunadamente usted no sabe. Cuentan los malabarismos que hace una mamá que trabaja para ser brillante en el trabajo, sentarse a hacer la tarea con el chamo, jugar con él (porque eso ahora resulta que también es importante), ir a sus competencias, llevarlo al Catecismo, rezar con él en la noche, firmar el diario, preparar las loncheras, tenerle limpio el uniforme, no gritar cuando el chamo se pone fastidioso porque eso los afecta emocionalmente, estar ella con las manos y pies perfectos, pelo alisado, ponerse un cremero para no tener arrugas, hacer ejercicio para estar buena y luego de todo eso, acostarse sonreída y con ganas de tirar con el marido. Créame Señora que hasta eso debe contar para Dios porque la esposa debe complacer al esposo.

Créame que usted y yo somos afortunadas porque a pesar de que trabajo pude ir al retiro en un horario inaceptable para personas que trabajan, pero eso no nos da derecho a abstraernos de la realidad del país en que vivimos porque por hacer eso es que tenemos al Presidente que tenemos y que la Iglesia Católica va perdiendo fieles cada día que pasa y esto último es una de las causas de lo primero. Por mucho que pelee con la Iglesia Católica, estoy de acuerdo con lo que un Padre muy sabio me dijo en la preparación para el bautizo de mi hijo: Todos los males de este mundo surgen porque se ha dejado de cumplir alguno de los 10 mandamientos. Así que en la medida en que la Iglesia Católica pierda fieles y pierda gente dispuesta a cumplir sus mandamientos, entonces este país se sigue hundiendo y se da fuerza a Mesías” salvadores”.

Así que si usted se va a parar a liderar un retiro espiritual en la Ciudad de la Furia tiene que comportarse a la medida y recordarnos con ejemplos ajustados a la realidad porqué ser Católico y estar cerca de Jesucristo y de su obra es tan bueno.

Cuando de entrenamientos se trata

Nunca fui fan de los perros pero nunca me molestaron. Hoy admito que me encantan. Es que estoy como enamorada de Cindy, el nuevo miembro de nuestra familia. Enamorada al punto de que por dos semanas la dejamos ser ama, dueña y señora de la casa y de nuestra cama. Hasta que uno se da cuenta que como que tanto amor te vuelve permisivo y pues hay que poner límites. Como ninguno de los tres sabe de entrenar perritos nos fuimos a un curso que nos recomendaron. Hasta la fecha solo hemos tenido la sesión teórica pero ha sido un trabajón. Resulta que los perros vienen de los lobos, ergo conocen y se rigen por las reglas de una manada en la cual la jerarquía tiene un papel fundamental. Así que es importante que el perro entienda quién es el lider. Pero como son perritos, ellos no entienden nuestras palabras sino que entienden nuestras acciones y el tono de nuestra voz. Así que deben dormir en su kennel (mientras son cachorritos) o en su espacio controlado, deben comer a ciertas horas y cantidades (y no a libre demanda) y creer que lo que comen son sobras de lo que el lider les deja, hay que acariciarlos cuando uno quiere y no cuando ellos lo deciden, lo mismo con el saludos y con el juego.

Todo esto para mi suena inhumano…ajá y como dicen los entrenadores: el problema es que los perros no son humanos (aunque para serles sincera muchos perros son más humanos que muchos humanos que andan por ahí sueltos) y no podemos humanizarlos porque al humanizarlos ponemos la torta.

Así que compramos un kennel para Cindy (de colores de niña y con cojincito para que se sienta cómoda) y el domingo comenzamos la ardua tarea de ponerla a dormir en su kennel encerrada. No se imaginan lo duro que puede gritar y aullar una perrita que pesa menos de dos kilos, nos ha costado dormir, aunque admito que cada vez grita menos. Sin embargo, como es cachorra y un cachorro va al baño (entre número 1 y número 2) hasta 12 veces al día, pues hay que pararse en la madrugada a bajarla. Sí, todo un tareón. La única diferencia entre cuidar a un bebé recién nacido y esto es que como dice mi madre, con el bebé no te hace falta despertador.

Les cuento todo esto para drenar un poco el cansancio, para decirles que cambié y sí amo a los perros y en particular a Cindy y que como que sí podemos tener un bebé porque a pesar de lo cansón hemos sobrevivido!

Pero además de todo eso para decirles que los perritos aprenden increíblemente rápido, Cindy desde esta mañana hasta el mediodía estuvo sola en casa fuera del kennel y no se hizo pipí, esperó a que yo lleguase a bajarla, anoche tampoco lloró tanto cuando la metimos en el kennel, se sentó a esperar su comida y se calmó cuando llegué y no la saludé y esperó a que yo tomase la iniciativa.

Nos falta fulllllllll con Cindy porque está en pleno desarrollo pero todo se logra con constancia, dedicación y amor. Algún parecido con la realidad de criar a un hijo es pura coincidencia.

Cuando de mensajes se trata

37 años, colegio de monjas toda la vida y terminas peleando con la Iglesia a cada rato porque no estás de acuerdo con muchas de las cosas que propugnan o imponen (perdón Diosito que esta queja no es contigo sino con los encargados aquí en la Tierra).

Comienza la preparadera de la comunión de tu hijo y vas obligada a misa todos los domingos en una congregación que, a decir verdad, es radicalmente opuesta a ti pero todo sea porque el chamo haga la comunión y aprenda de Dios de una manera formal.

Vas a la primera misa y te sorprendes del gentío que un domingo a las 10 de la mañana está allí. Comienzan las lecturas por un padre joven pero con voz de ultratumba. Lo único que lo ayuda es que su lectura era una de mis favoritas: la parábola de los talentos.

Días después te sientas con tu hijo a ayudarlo a leer para que mejore su fluidez y lo ves frustrarse porque no puede mejorar el tiempo. Lo escuchas decir entre lagrimas: yo no leo más, esto no lo voy a hacer porque soy muy malo, mejor me quedo así.

Y de repente te acuerdas de la lectura y la usas para explicarle a tu chamo cómo es que no puede rendirse, cómo es que tiene que luchar y hacer lo mejor que pueda con sus talentos.

Diosito, pana mío, tus mensajes llegan cuando uno los necesita no cuando uno los quiere, incluso cuando llegan a horas obscenas o en una voz de entierro. Por eso te estaré siempre agradecida.