Que si sí, que si no…

Queridísimo 2011 a secas:

Fuiste un año lleno de emociones intensas y me llevaste desde lo más alto de la cima hasta lo más debajo de la tierra posible y lo hiciste varias veces.

Dime tu cómo describe uno un año en el que te casas e inicias un proyecto de familia, te mudas para construir tu hogar, te zarandean tu trabajo porque venden la compañía donde trabajas, se meten a robar en tu casa y de último por ser lo más intenso (pero fue tu abrebocas en enero), se muere la mejor abuela del mundo y te toca vivir sin ella los restantes 11 meses del año.

Es imposible catalogarlo…porque 2011 fue a su vez el mejor y el peor año entre muchos. Quizás pueda decir que fue un año plenamente vivido, eso sí fue. Y te agradezco 2011 porque aunque me dejaste sin mi abuela, me trajiste esperanza e ilusiones.

Así que a este debutante 2012 le pido fuerza para trabajar por esas ilusiones, salud para hacerlo mejor y la mano de Dios lista para protegerme y guiarme todas las veces que haga falta.

 Gracias, siempre gracias.

Finalmente entregada

Mamma querida:

Te juro que traté de hacer tripas corazones lo más que pude para bloquear cualquier sentimiento triste acerca de ti en estas navidades. Es más creo que deberías felicitarme porque llegué hasta el 22 de diciembre. Lo logré evadiendo pensamientos y sentimientos, evitando ir al cementerio estos dos últimos fines de semana (que aunque difícil porque viajé siempre he encontrado la forma), huyéndole a turrones y panetones y no poniendo las fotos que tengo pendientes en mi recién estrenados porta retratos. Pero sabes qué? Esto es más fuerte que yo, la sensación de saber que seremos tan pocos (solo faltas tu pero tu fuerza era tan importante que se siente que somos el repele), los mensajes por todos lados, las matas de navidad, el olor a panetton, el turrón que no me he atrevido a abrir, las hallacas que no amarraste, el regalo que no te pude comprar, me ganaron. Y como yo soy buena perdedora pues me entrego y las lágrimas comienzan a salir.

Esta es la primera de mis 37 navidades sin ti…fuck…cómo se come eso? No tengo ni la menor idea así que me rindo ante tu sabiduría y tu guía para que acompañes en el proceso. Tu y Dios tendrán que ayudarme porque yo me declaro incompetente.

Siempre supe que tu muerte sería muy dolorosa. Nunca supe qué significaba sentir “muy dolorosa”. Hoy lo sé, hoy sé lo que es extrañarte y lo importante que fueron todos los abrazos que te di. Pero hoy también sé lo maravilloso que fue tenerte de abuela, lo maravilloso de saberme amada por ti y ser tu nieta favorita.

Espero que tu alma se regocije sabiendo que siempre estás presente en nosotros, que nunca te olvidaremos y que a pesar de haber pasado casi un año de tu muerte, tu tumba tiene flores como el primer día.

Te amo mamma bella, que tengas una feliz navidad al lado de Dios y espero que desde allá puedas vernos y sentarte en nuestra mesa a compartir la bendición de una familia completamente disfuncional, pero nuestra.

Simplemente Eva

Se ha escrito tanto de Eva en estos últimos días que sin duda mis palabras no serán importantes. Pero tengo que escribir sobre Eva porque no he dejado de pensarla.

Desde que la conocí el día del Concurso de Cartas de Amor de Montblanc, mantuvimos contacto. Ese día conversamos rápidamente, pero luego nos vimos en el bautizo del Libro de Toto. Allí sí que echamos cuentos, nos reímos, intercambiamos pines, nos seguimos en Twitter, etc. Tuve el honor de que me invitara al bautizo de Fuera de Foco y allí hablamos lo que los compromisos permitieron. Luego Twitter y el pin nos mantuvieron en contacto para chismear de planes en Caracas, hablar mal de restaurantes que no te dejaban reservar, para felicitarla cuando la escuché en la radio y para ser Copresidentas del Club de Fans de Toto. Según Toto además teníamos en común ser short-named people y como les dije a los dos, qué maravilla tener algo en común con una mujer tan hermosa.

En fin, Eva fue una amiga más virtual que cualquier cosa pero fue una presencia que sin duda te marca.

Hace unos meses supe de su recaída y aunque ella no era muy creyente le pedí a Diosito por ella. Le escribí un par de veces a su pin pero no le llegaron mis mensajes, supe que estaba fuera de Venezuela. La noticia de su muerte me pegó mucho, me llegó el sábado por la noche en un viaje con mi esposo y mi hijo. Luego de pasar el shock y un buen rato de silencio pensé en Eva y con un brindis que hicimos los tres en su nombre decidimos que si algo podíamos aprender de ella era disfrutar la vida.

No he dejado de pensarla ni un solo día, no he dejado de pensar a la pequeña Miranda, a su esposo John Fabio que habló de Miranda así en el bautizo del libro de Toto: No es por nada, pero mi hija es bellísima. Eso me pareció lo más simple pero lo más amoroso del mundo.

Eva querida, yo sé que tu estarás con Miranda toda su vida, sé que guiarás a tu esposito en cada paso del camino y sé que siempre estarás presente en todos los que te conocimos.

Y para los que no tuvieron el honor de conocerte, nuestro trabajo en esta vida es difundir tu mensaje, es recordar al mundo que el cáncer nos puede tocar a todos y que en el caso de cáncer de mama tenemos que hacer énfasis en la prevención temprana.

Que descanses en paz querida Eva. Your soul lives forever.