La señora del vestido verde

Ir y venir a mi trabajo caminando es un privilegio que pocos tenemos en la Ciudad de la Furia. Para observadores como yo, hasta desearía que el trayecto fuese un poco más largo. Pero la observación matutina me expone a señoras como la del vestido verde que acabo de ver. Con un vestido sin duda hecho por manos ya ajadas de tanto vivir, de brazos cansados pero siempre fuertes y listos para abrazar.

La señora del vestido verde me recordó a la señora que hacía los vestidos más bellos no por sus líneas perfectas o impecables sino por el amor y la entrega con que los hacía, a esa señora que amaba el color, que prefería caminar cuando iba a hacer la compra diaria en el abasto, que siempre tuvo palabras de afecto, ojos de amor y manos listas para acariciar, a la señora con acento italiano a pesar de los 50 años fuera de Italia, a aquella señora que fue desde un paso fuerte, vigoroso e incansable a un paso temeroso por lo peligroso de caerse, a la señora de alma y ojos buenos, de brazos con piel suave ya manchada por el paso de los años, a la señora culpable de que hoy no pueda comer gnocchi porque hay sabores irrepetibles.

La señora del vestido verde me trajo los recuerdos más hermosos, pero lamentablemente en un momento en que aún no logran opacar lo intenso del vacío que la ausencia me dejó.

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Por fin!

Cuando me pierdo de aquí es porque ando o muy ocupada o muy revuelta. En ambos casos me cuesta ponerle palabras a los pensamientos y mucho más hacer oraciones con los sentimientos…y qué les cuento con las sensaciones.

Cuando regreso es porque necesito liberar la presión o contarles de alguna maravilla de la que me di cuenta.

Y adivinen qué? el tema es una vez más la Iglesia. Pero esta vez no vengo a gritar en contra de ella y su desconexión con la realidad. Vengo por el contrario a contarles que POR FIN encontré una misa [cerca] que tiene un Sacerdote de esos que una como yo quiere escuchar. El amigo, perdón por la confianza, es como deben ser los amigos. Llenos de energía, con ganas de decirte algo, con un tono de voz que se escucha, con palabras que se entienden y con un mensaje que hasta conmigo puede resonar. Y que conste que le tocó una misa digamos que complicada, la Pasión de Cristo. Pero con todo y eso se lució. Se lució desde que leyó el evangelio con dos personas más, desde que cantó a todo gañote con el coro y desde que con mucha naturalidad recogió dos ostias que se le cayeron en el momento de la comunión. 

Esta es una de esas cosas dificiles de explicar pero que valen la pena ver en una ciudad en donde la mayoría de los Sacerdotes tienden a ser aburridíiiiiiisimos y con sermones que ni que uno trate puede apreciar de verdad. Así que los invito a que asistan.

Es la Iglesia del Inmaculado Corazón de María que queda en el Rosal. Misas los domingos a las 10 am, 12.30pm y 6 pm. Diurante esta Semana Santa hay misa todos los días a las 6 pm, excepto el Sábado Santo. Aquí pueden acceder a la página web.