Corto circuito

Hoy es uno de esos días en que noto demasiado la intensidad, la mía, la tuya, la del trabajo, la del país, la del entorno, la de las emociones, la del cuerpo y hasta la de José Gregorio.

Hoy es uno de eso días en que quisiera sentir menos, en que quisiera pasar desapercibida y hasta sentir que fue un día nulo aunque eso atente flagrantemente contra mi decisión de vivir como se debe y de no desperdiciar ni un segundo de este regalo maravilloso que es la vida.

Hoy es uno de esos días, de esos pocos días del año, en que quisiera salir corriendo, huir, desaparecerme o perderme en una playa, o en una montana, o en un pueblito merideño, o una metrópolis gigantesca, pero hacerlo yo con yo, sola, con mis emociones, mis emociones y mis pensamientos.

Porque en estos días tan intensos no puedo conectarme conmigo misma, hay demasiada bulla, demasiada interferencia, demasiado ruido, demasiado bululú. Y la desconexión me vuelve loca, me agobia, me llena de ansiedad y me descontrola.

Y nada peor para mi, mujer, madre, abogada y cuaima, que sentirme fuera de control, nada peor que darme cuenta que mis emociones dan brincos y tumbos sin sentido, nada peor que sentir que las intensidades de todo y todos toman el control.

Hoy fue uno de esos días en donde tuve que regresar a lo básico, tuve que sentarme a escuchar los mensajes de este cuerpo que nunca se equivoca, tuve que lograr el silencio mental y dejar fluir las lágrimas. Lágrimas de esas profundas pero clarísimas, de esas que te enjuagan la angustia, que drenan las tensiones y que te recuerdan que hay que detenerse a respirar.

Lágrimas que te conectan contigo misma.

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Zancajo rocks!

Hoy declaro el inicio de mi reconciliación con la Iglesia Católica y todas sus reglas, incluso con las que me parecen arcaicas, pasadas de moda y casi impracticables.

Hoy tuve la fortuna de recibir el mensaje de Dios a través del Padre Zancajo, en preparación para el bautizo de mi hijo amado.

Esos mensajes incluyen algunos tan importantes como los siguientes:

1. No se ve bien con los ojos, sólo se ve bien con el corazón, así como lo enseña mi cuento favorito Little Prince.
2. Es necesario que hablemos y que no nos de pena conversar sobre Dios, sobre nuestra fe.
3. La familia y las relaciones de cualquier índole requieren comunicación para perdurar en el tiempo.
4. Si revisamos los grandes males que acosan al mundo actual, podremos ver que todos tienen su causa en el incumplimiento de uno o más de los diez mandamientos. Ese panita sabía lo que estaba haciendo.
5. No necesito creer en Dios, lo veo manifestarse en todo lo que está a mi alrededor. Qué mejor ejemplo que ver a mi Chinito bello feliz y sano y tenerlo a mi lado.
6. Nuestro papel como padres es guiar a nuestros hijos en el camino de Dios, de la fe, de las buenas actuaciones. Cuando me muera iré al cielo y Dios no me preguntará cuánta plata ahorré o qué me compré, sólo me dirá quiénes son tus hijos? dónde están tus hijos? Es por ello que nuestro trabajo es tan importante.
7. Todo lo que hacemos por nuestros hijos lo hacemos porque los amamos y porque ellos nacieron de nuestro amor.

Hay más pero estos me marcaron, bastó sólo una hora para que estos mensajes me llegaran a lo más profundo de mi alma, resonaron muy fuerte.

Todavía creen que el Chino fue afortunado? Afortunada soy yo, por él es que me pasan estas cosas, él es un instrumento de Dios.

pd no me fumé nada…

Mensaje para mi cuerpo

Hace no menos de un mes me dio EL PESTÓN de este año, de esos en donde tienes que tomar antibióticos, jarabe, pastillas y con todo y eso pasas dos semanas con el repele de la tos. Se supone, al menos en mi vida, que eso me da una vez al año, lo demás pueden ser malestares tontos y ya, pero NUNCA tan seguido del PESTÓN.

Not!!!!

Pues desde esta mañana estoy sintiéndome pichacosa, con dolor de garganta, cabeza, estornudadera y esa clara sensación de que te vas a enfermar.

Pues déjame informarte algo panita: esta semana tengo muchas cosas que hacer porque el domingo es POR FIIIIIN el bautizo del Chino. Suficiente con el efecto que el poco de kilos que nos sobran van a tener en la fotos, como para que además tengamos la nariz roja e hinchada y la cara de ponche por la gripe! Así que hazme el favor de aguantarte al menos una semanita si?

Yo sé que no nos he tratado con mucho cariño y que hemos dormido mal, comido mal, bebido bien pero mucho, descansado NADA y vivido con muchos deadlines, pero que te cuesta esperar unos diítas más? Hazlo por el Chino si? y por favor piensa en las fotooooos, esas las verá toooodo el mundo dentro de muchos años y queremos que hablen bien de nosotros!

Cruela Devil

Mi hermano llegó de Brasil luego de un año y medio sin verlo, apenas tiene 3 horas aquí y ha conmocionado la casa con sus cuentos y ocurrencias, con Kala (su divina perra) y con la emoción del Chino de verlo otra vez. A mi además de emocionarme y conmocionarme por verlo bello, flaco, sano, deportista, más maduro- si lo conocen saben que eso es muuucho decir!- y pues simplemente por verlo, me tiene pensando.

Su perra es una perra de otro mundo, es recogida y no se imaginan lo hermosa que es. A eso hay que sumarle que no se separa de Eric, así se llama mi hermano, él no ha tenido hijos pero tiene a Kala y créanme: no se lo pueden imaginar. Hablando de las cosas que ella hace nos contaba que el otro día alguien le ofreció mil dólares por la perra y él le dijo al tipo que estaba loco, que el amor no tiene precio. Yo pues echando broma le digo, buenoooo pero si te ofrecen un millón de dólares seguro que la respuesta es otra. El pana me dijo que no y usó otra vez el argumento de que el amor no tiene precio. Admito que, sorprendida, empecé a encuestar a los presentes. Mi mamá dijo que ella tampoco, mi tía dijo lo mismo, mi tío (el amante de los animales!) por su supuesto que me dijo que ni de casualidad y le agregó el argumento de “venderías tu al Chino por cien millones de dólares?”. Ante mi evidente respuesta de “no es lo mismo” me dijo que no estaba seguro que fuese diferente.

Pero resulta que la cosa aunque murió allí para ellos, a mi me dejó bien pensativa. No se preocupen que no estoy dudando de si vendería al Chino o no 😉  Me quedé pegada con el tema porque yo creo que si vendería a Max por un millón de dólares, asumiendo que el comprador sea alguien que lo quiere como mascota y no para hacerle daño. Será que soy Cruela Devil? o una materialista despiadada? O será que todos ellos me están cayendo a cuentos y si venderían a sus perros?

Es verdad que el amor no tiene precio y que “cariño verdadero ni se compra ni se vende” pero un millón de dólares??? Por un perrito que igual estará feliz?

Yo sinceramente tengo mis dudas bien intensas y decirlo en voz alta hasta culpable me hace sentir! Abierta la rueda para sus comentarios…

Todo es cuestión de actitud!

El trabajo ha estado intenso estos dos últimos meses, interesantes y llenos de aprendizajes sí, pero también llenos de stress, dead-lines, multi-tasking y muchas horas.

Me han tocado bastantes temporadas como estas en mi carrera profesional. La experiencia me indica que a medida que pasan los días, the hours and the stress take a toll on you, your body, your ability to concentrate and work efficiently and your personal time, but they mostly take a toll on your mood, your optimism and your self-motivation (perdón por lo portorra pero hay cosas que las siento en inglés!)

Y la pregunta de las mil lochas es qué hacer con todo eso, cómo cumples con todas las exigencias externas e internas (en mi caso las últimas pueden ser mucho peores que las primeras) sin perder la cordura y las sonrisas? Hoy me di cuenta que la respuesta es una sola: BUENA ACTITUD.

La realidad, los dead-lines, las presiones, el stress y el cansacio no pasarán sino que permanecerán o incluso aumentarán. Pero he comprobado que no es lo mismo sentarte a revisar un bloque de contrato con ganas de hacerlo, sonriendote y creyendo que lo vas a entender, que hacerlo quejándote, con la carra arrugada, viendo el reloj y con rabia porque preferirías estar en otro lado.

Y esto me lleva a otra cosa también importante y es que tenemos que aceptar las consecuencias de nuestras decisiones personales. Nadie nos obliga a estar en un trabajo, no se vale la excusa de “necesito trabajar” porque TODOS, por diversas razones, necesitamos trabajar. La razón económica no vale porque hay muchas formas de producir dinero pero también es decisión nuestra cómo hacerlo y qué trabajos estamos o no dispuestos a hacer.

Para dar un ejemplo: Disfruto y amo estar con mi hijo y como consecuencia de mi trabajo no puedo estar con él todo el tiempo que quiero. Pero es mi decisión no estarlo porque quiero tener ingresos suficientes como para poder darnos gustos, tener un trabajo que me de seguridad económica y sé que por ahora esta es la forma en que decido obtenerlo. Asimismo, disfruto como profesional el trabajo que hago, me reta en lo profesional y en lo personal.  Es por eso que, en términos generales, acepto que esa decisión de tener este trabajo me impide pasar todo el tiempo que quisiera con mi hijo. Pero es MI DECISIÓN así que, o acepto esas consecuencias con dignidad y con buena actitud, o mejor me largo y busco otro trabajo y acepto las consecuencias, buenas y malas, de ello.

Pero la vida es muy incierta y corta como para estar en el lugar que decidimos estar pero queriendo estar en otro.

Esto no es fácil, no siempre lo logro, pero es mi reto diario. Mi reto es asumir la responsabilidad de todo lo que me pasa y no quejarme tanto.  Es poder disfrutar lo que parece indisfrutable, porque al fin y al cabo todo depende del cristal con que lo vea, al menos en los efectos que tienen sobre mi.